No me calientes los cascos.
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Martes, 27 de diciembre de 2005
Valencia, Alicante, Cuenca, Mallorca, Madrid… todos mis amigos del pueblo son de un sitio distinto y aunque es muy difícil que nos juntemos todos, la navidad hace que sea posible el que nos reunamos todos en el Toboso.
Lo primero que hacemos es contarnos más o menos todo lo que nos ha pasado desde la última vez que nos vimos, y desde luego, ahí historias que merecen la pena escucharlas.
“Trabajo nuevo, ahí que dar buena impresión, sobretodo por que el curro es de cuidador de personas discapacitadas en un centro de viviendas, por lo tanto, soy el responsable de estas personas, y tengo que dar la imagen de ser un chico cariñoso, de saber que es lo que hago y sobretodo, responsable.” Así comenzaba mi amigo Ro a contarme sus historias que le habían ocurrido desde la última vez que nos vimos. Parecía que todo iba bien, pero conociendo a Ro sabía que la historia no tardaría mucho en cambiar de color.
“Eso es lo que pensé el primer día que entre a currar, para lograr esa apariencia formal le pedí a una amiga que me cortara la cresta que tenía, ya que me la había dejado crecer mucho, ella pillo unas tijeras y un peine y comenzó…. “Ras, ras, ras, ras… ¡uy!, bueno, con un cortecito aquí no se notará, ras, … uy, creo que… no debería haber cortado tanto” Vamos resumiendo, la chica se pasó con las tijeras, y le metió un viaje al pobre chico que le dejó un buen trasquilón, pero trasquilón en forma de calva. Ro, antes de ir a currar, intento disimular esa calva de una forma algo peculiar… pintándosela con un lápiz de ojos, ¡con dos cojones hijo, no se te podría haber ocurrido otra cosa para disimularla!. Cogió el metro sur dirección, Severo Ochoa, todo iba “bien”, hasta que al salir del metro se encontró con un llovizna del copón, la pintura con el agua, empezó a correr por todo el cuello hasta perderse en el cuello de su camisa. Al llegar al centro, estaba empapado, con una calva en su cogote, el cuello negro y la camisa hecha una porquería.
La segunda historia que nos contó fue, como termino en el hospital de urgencia con puntos en el pene.
¡Por lo visto le dio un día por depilarse, empezó medias piernas, siguió por los muslos y ya puestos… se depilo los bajos, la mano se le escapo y flisshh!! Tajo en el pene, sangre a borbotones y ala, pa´ urgencias.
Mi risotada fue de esperar cuando me contó el cachondeo que se trajeron las enfermeras, cuando llegó al hospital y planteo lo que le acababa de suceder, pero mucho mas me pude reír, cuando le dijo a su madre.. “Mama, me han dado cuatro puntos en la po—lla por depilarme los huevos con la cuchilla”.
Después de pasarme todas las navidades escuchando y padeciendo a mis amigos, me he preguntado… ¡¡DE DONDE COÑO HABRAN SALIDO ESTA PANDA DE LOCOS.!! Luego nos extrañamos cuando en el pueblo nos tachan de raros…
Mi ídolo es Ro, esté año se ha superado.
Por: vivi diaz | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
Creo que Roberto también es mi ídolo!!!
jajjaja!! 4 puntos...pero se depiló con una cuchilla de afeitar o con el cuchillo jamonero??
Un beso.
La mujer tirita | 27-12-2005 18:58:22
Si se depila con algo capaz de hacer que le den cuatro puntos, no quiero ni pensar con qué cortará el jamón o podará las plantas... ¿Segura que se llama Roberto y no Mick Dundee?
Deyector | 27-12-2005 22:37:48